Por : Belén Vilte
“Podemos decir que la mano ha seguido a la espiritualidad, a la
inteligencia y al sentimiento y que la
huella de su trabajo ha transmitido las pruebas de la presencia del hombre”
- Maria Montessori.
La
muestra “De lo tangible a lo espiritual” se adecúa perfectamente a la frase de
Montesorri. Éste es el placentero
trabajo de una madre e hija, Graciela Vercellone y Roxana D’Empire, que aman el
arte y dejan su marca en el Abril
Cultural innovándose a nuevas temáticas, teniendo en cuenta que el año pasado
su temática fueron “Los viñedos de Cafayate”.
En cada
cuadro dejaron plasmada su espiritualidad y con el pincel trazaron cada línea que
sostiene su fe. Tan fuerte, tan pacífico y tan lleno de luz.
Pinturas con mujeres tan delicadas pero a la vez con esa fuerza de espíritu, que provoca al
espectador quedar mirando varios minutos para poder verse reflejado allí, en
esa perfecta utopía.
Se
puede observar diversas técnicas empleadas para cada cuadro y su marco.
Diversas técnicas para un tema tan complejo como lo es la espirtualidad, donde
todo cambia según la circunstancia en que uno se encuentre y el grado de fuerza
que posea. Así también lo demuestra al jugar con colores cálidos en algunos cuadros y luego con frios, en otros. .
Además, quiero destacar esta transición de temas, donde ahora pudieron embarcar
en algo más profundo, y tal vez, cuestionado, como la espiritualidad. No
cualquiera se anima al aire de cambios, ya que no todos pueden ser aceptados,
pero este… supera expectativas.
Esta
muestra deja bien en claro que la espiritualidad no es solo religión, es un
modo de vida, sensualidad, fortaleza, ternura. Es encontrarse con uno mismo y poder cantarse sus verdades sin el
peso alguno de la culpa o el miedo. Refleja eso, libertad… el sueño de poder
tener alas, no solo para volar, sino también para cambiar y ser diferente.
Estas
majestuosas obras de Graciela y Roxana
expresan tanta paz que llega a los sentimientos de cada uno. En una vida donde
la rutina consume a todos, ver un cuadro así es una delicia para los ojos.
Sublime.
De lo tangible a lo espiritual, donde alma, cuerpo y espíritu cantan juntos
baladas de armonía y plenitud interior.


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